OPINION: Sí a la legalización de la droga

OPINION: Sí a la legalización de la droga

Londres-. No solo tenemos que aplaudir la afirmación hecha por Juan Manuel Santos, actual presidente de Colombia, pero todos nosotros, sus compatriotas y el mundo entero, tenemos que apoyarlo abiertamente, pase lo que pase, digan lo que digan los gobiernos de los países del Norte.

Finalmente, un jefe de estado de un país que se ha debatido entre la civilización y la barbarie lanza al mundo un desafió inesperado: legalizar el consumo de ciertas drogas, sean estas blandas o duras a nivel internacional.

Aquí, el presidente exalta la razón frente a la barbarie, de un solo brochazo quiere terminar con ese flagelo que azota a Colombia día tras día, año tras año. Quiere que la paz vuelva a renacer en la tierra colombiana sin obstáculo alguno.

Desde hace ya 40 años y más que he hecho esta propuesta explícitamente sin pelos en la lengua, no solo en este medio sino en otros tantos, como lo ha hecho el ex presidente Ernesto Samper P. cuando era el director de ANIF, por allá a fines de los setenta.

El Presidente Santos en su entrevista con el periódico británico The Observer, con la BBC y luego durante su conferencia en Mansión House en Londres, expresó clara y nítidamente su punto de vista sobre la legalización de estas sustancias. Sus ideas han tenido gran acogida por parte de los lectores, los radio escuchas y  los asistentes a tan importante evento londinense.  Es un paso fundamental si de verdad queremos la paz en ese país sudamericano de un solo machetazo, así se le corta la arteria principal al negocio que por falta de sangre muere.

Colombia que ha sido maldecida por la violencia generada por el narcotráfico y el narcoterrorismo sabe mejor que nadie cuál es el camino a seguir. Las extradiciones, las detenciones de jefes, la muerte de sicarios no han servido para nada, su reproducción es ilimitada porque al fin y al cabo, hay billete, y mucho.  Llevamos más de tres décadas de sufrimiento a causa de las políticas impuestas por los mayores consumidores: los norteamericanos y los europeos que con cada gramo de coca o heroína que meten matan a un pobre campesino colombiano que no ha ganado ni cinco.  Esta situación no puede continuar indefinidamente, culpar al vendedor.  No hay vendedor si no existe comprador. Y los pobres pagan el pato mientras que los ricos se lavan las manos y nos dicen que nos echemos bala.

Hay y habrá oposición encarnizada y feroz a tal proyecto, no únicamente por parte de los gobiernos de Estados Unidos y el Reino Unido sino por parte de un sector mucho más influyente y poderoso que cualquier Estado de Derecho, aquí nos referimos al sector bancario y financiero.  El cual es una sanguijuela que chupa y desangra a ricos y pobres por igual, como hemos podido apreciar últimamente con la crisis de la Unión Europea, donde los mercados financieros tienen el cuchillo por el mango.

El dinero que mueve el narcotráfico es algo colosal, hablamos de billones de dólares y no de miles de pesos.  Dar una suma exacta no es fácil, nadie ofrece cuentas exactas, así pues, déjemelo para la imaginación de cada quien.  Si el negocio decae y fallece, unos cuantos bancos americanos y europeos dejarían de existir de la noche a la mañana, sin contar los colombianos. Dejarían miseria por unas cuantas calles y nadie los podría salvar. Es uno de los negocios más rentables para las instituciones bancarias y de ninguna manera quieren perder clientes tan bondadosos.  Es una relación incestuosa, la relación entre el sector bancario y el narcotráfico, una relación parasitaria.

Los bancos se alimentan del dinero generado por las transacciones hechas por los comerciantes de tales sustancias alucinógenas y por la sangre derramada en los campos y calles de Colombia, México y Afganistán.

Pero bueno, lo esencial, lo fundamental es llevar esta idea a todos los foros que quieran oírla, discutirla y aprobarla. Ya no podemos dar más pasos atrás. Hay que legalizar ahora, no mañana, para que podamos gozar de esa paz que tanto anhelamos todos los colombianos.

Carlos A Londoño  E.

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