OPINION: Ni voz ni voto

Londres-. La constitución colombiana, ahora como siempre, ha sido utilizada como un simple rollo de papel higiénico, es desechable,  por todos los presidentes y parlamentarios con el único objetivo de permanecer en el poder o para satisfacer nefastas y mezquinas influencias, ajenas a los intereses de la comunidad, la sociedad civil y el país.
Aún así, Colombia no es el peor ejemplo, ya que hay otros países del norte que dejan mucho que desear y que se esconden bajo una maraña de falsedad imposible de descifrar a simple vista. Pero ¿Quién sabe por qué?  Quizás sean esas tradiciones, ambiciones antidemocráticas, dictatoriales de los caciques de pueblo, de ese deseo de enriquecerse a cuestas del pueblo al que no se le toma en cuenta para nada.  Esta ha sido la gran incógnita de toda la historia de la humanidad.

Este año los colombianos se rebelaron o la Corte Constitucional se despertó de su letargo de siglos para que finalmente el embrujo uribista fuera roto de un solo soplo.  El resultado ha sido aplaudido por los sin voz ni voto; descongelando la actividad política nacional, por lo menos por unos meses, hasta que el siete de agosto otra momia política de la derecha asuma el timón de un país a la deriva, ya que esta misma derecha recalcitrante ya tiene la mayoría en el Congreso.  Los mismos con las mismas año tras año, gobierno tras gobierno. Pobre Colombia, sangrando sin misericordia.

Este subdesarrollo político tiene que cesar si queremos de verdad establecer una verdadera democracia representativa, multipartidista, transparente e incorruptible. En este momento los varios movimientos políticos, partidos políticos carecen de cualquier ideología clara o de fines concretos, es un sancocho mal hecho, en el cual nadie puede identificar los ingredientes.  La muerte de las ideologías es una triste realidad.  Todos te prometen el paraíso terrenal para luego ahogarte en las marismas del olvido.

Paralelo a todo este vaivén colombiano se encuentra otra dictadura monopartidista que lleva 13 años en el poder, Alvarito solo pudo remar ocho largos años, y liderada por un impostor que nadie eligió, se tomó el poder como si fuera una monarquía hereditaria; así, hasta Alvarito aparece como un demócrata hecho y derecho.  Hablamos pues, de este país, el Reino Unido en el cual nos hemos establecido por cosas del destino.  Parece que el mes de mayo es la época mas apta para deshacerse de los títeres gringos para ser reemplazados por otros, con otros disfraces y otras pataletas.  Si Colombia se debate entre la derecha o extrema derecha, el Reino Unido se debate entre la derecha o el fascismo xenófobo e intolerable que no solo destruye hombres sino comunidades enteras.

Como en Colombia los parlamentarios británicos y sus súbditos se enriquecen sin piedad, nos dibujan maravillas en los horizontes mientras que persiguen a los sin papeles y desangran al pueblo afgano porque se les da la gana con el pretexto de erradicar cultivos ilícitos e ideas que no les agradan.  Un gobierno laborista culpable de causar una crisis económica sin igual en los últimos 50 años ahora nos quiere convencer de que son unos ases para resolver todos los problemas echando gente a la calle, recortando el gasto público y castigando a los pobres por ser pobres y enriqueciendo a los ricos por ser ricos.

Los dos países o mis dos patrias en las cuales me consideran apátrida, en unísono claman por un cambio radical, honesto y sin ataduras lo que es imposible ya que lo único que pueden hacer los partidos políticos hoy día es repartir el pastel ya repartido y comido a medias dejando solo migas para unos cuantos. Si deseamos un verdadero viraje político el único camino que nos queda seria establecer un gobierno de izquierda, lo cual se ha vuelto casi imposible desde que cayó el muro de Berlín en 1989.  Y votar ¿por quién podemos votar?  Votar en blanco es la última alternativa que nos queda para quedar otra vez sin voz hasta la próxima vez cuando vayamos a las urnas.

One thought on “OPINION: Ni voz ni voto

  1. Me gustó este artículo, porque hace un verdadero análisis de la situación de Colombi Y RU, y, al mismo tiempo, de las democracias occidentales, de sus partidos políticos y del gran desencanto que asola a los pueblos de estos países.
    El sistema se agota, de crisis en crisis, sembrando entre la humanidad gigantescas diferencias sociales, con desborde de riquezas sin medida e insultantes, entre pequeñas minorías, frente a la pobreza, miseria y desesperanza absoluta de grandes masas; naciones enteras.
    Y lo peor, que este sistema liberal capitalista, o como quieran llamarle, no deja ni siquiera que se ofrezca otras alternativas a la suya, la que destruye el mundo contaminándolo y consumiéndolo sin tregua ni medida, en una vorágine consumista dislocada.
    ¿Qué se puede hacer?

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