OPINION: El tratado de libre colonizacion

OPINION: El tratado de libre colonizacion

Londres-. Hace poco estábamos alabando a Colombia y a sus dirigentes políticos, pero hoy tenemos que tomar otro rumbo y dar un revolcón de ciento ochenta grados al hablar sobre el tratado (TLC) que fue aprobado por el Congreso norteamericano el diez de octubre de 2011. Este es uno de esos supuestos éxitos diplomáticos y económicos  que impresionan a muy pocos aunque generan titulares maravillosos en la prensa hablada y escrita.

Tiempo atrás, en Vivalaradio, ya habíamos dado como un hecho la firma del tratado cuando Obama le “regaló” el Ministerio de Relaciones Exteriores a la Sra. Clinton después de haber sido elegido presidente.  Las relaciones que siempre ha tenido Bill Clinton y su consorte con Colombia, ya significaba que con ese aliado, el país suramericano llevaba las de ganar, aunque todo tardó su buen rato.

Era necesario valorar cuidadosamente este tratado, sus pros y sus contras, y actuar  solo cuando existiera la seguridad de que las ventajas superaban con creces a los inconvenientes, y sobre todo, de que los cambios iban a contar con el apoyo decidido de todas las instituciones y sectores implicados.  Pero, desgraciadamente fueron muy pocos, aquellos que le echaron cabeza al asunto y llegaron a la conclusión que este tratado lo único que le acarrearía a Colombia serían jaquecas nauseabundas.

Lo primero que se olvida en nuestros medios es el hecho de que han sido dos los que han firmado este tratado; ambos con intereses propios y objetivos opuestos, en la mayoría de los casos. Y como dice uno de esos refranes: “El que parte y reparte se lleva la mejor parte”, y los Estados Unidos se ha llevado la mejor tajada.  Colombia quiera o no quiera, no puedo cambiarle ni una jota al tratado, está escrito con tinta indeleble, es inquebrantable.  De un solo golpe dejamos de ser un país soberano y libre y nos volvemos otra colonia más. Ni siquiera somos un país libre asociado.

Lo paradójico del asunto es que mientras los Estados Unidos están perdiendo su poderío económico a nivel mundial y atraviesa por una crisis económica, Colombia esta gozando de un boom económico y no necesita atarse de por vida a los destinos americanos. Es algo incomprensible. Quizás esos “genios” de Fedesarrollo y del Banco de la República nos lo podrán explicar.

Para los Estados Unidos era fundamental pasar ese tratado a pesar de todos los “peros” que anteriormente obstaculizaban y entorpecían  la firma del tratado. Cuando un país se encuentra en crisis nada mejor que tratar de resolverla sujetando a un bobo a sus designios.

Toda esa oposición moral de la que tanto aludían desapareció de un solo golpe.  Y las empresas multinacionales como Coca Cola, General Motors y Wal-Mart a gritos clamaban porque se firmara el tratado lo más rápidamente posible para así llenar a Colombia con su basura barata y ahogar al productor nacional. Mientras que las empresas  y los granjeros americanos seguirán recibiendo subsidios  estatales que impiden que se compita con ellos.

La oposición moral a la que tanto aludían los americanos ¿Dónde se enterró? La moral de Obama y de sus compatriotas en el Congreso desapareció; bueno, es que Colombia desde que Alvarito se despidió  del trono Colombia es un paraíso terrenal.  Ya no hay violación de derechos humanos; la violencia es inexistente; el narcoterrorismo ya quedó en la tumba con Don Pablo; los sindicatos pueden funcionar sin que nadie los moleste; los salarios de los pobres están por las nubes; los campos florecen y producen como en los años de las vacas gordas, es un país fenomenal. Y si los gringos dicen que sí, tiene que ser verdad.

De otra parte, Transparencia Internacional nos da una calificación  debajo de 5 así que no aprobamos otra vez.  Según Transparencia Internacional la corrupción carcome las entrañas del Estado y de la sociedad colombiana en general. Dos puntos de vista opuestos que no coinciden en absolutamente nada, bueno coinciden en el nombre del país.

El gobierno colombiano a la vez dice que se generarán 300.000 nuevos empleos, pero el problema es que no se sabe donde ni cuando. Los únicos que van a obtener algún beneficio son los importadores y exportadores, pero el agro sufrirá como nadie.

Los salarios quedarán por los suelos. Peor aún,  la revaluación ha disminuido en 20% la competitividad nacional, revaluación que tiene como causa principal que Estados Unidos reducirá las importaciones y aumentará las exportaciones no para que Colombia progrese sino para que Obama salve el pellejo en los comicios que se llevarán acabo el año que viene en los Estados Unidos.  Hemos sacrificado nuestra soberanía por un plato de lentejas mal hechas, lo único que nos queda es bajar la cabeza y decir YES  a todo americano que nos grite.

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