OPINION: Delincuentes a sueldo

OPINION: Delincuentes a sueldo

Londres -. De pronto debería estar escribiendo sobre la reciente visita a Colombia de la Ministra de Relaciones Exteriores del Reino Unido encargada de los asuntos relacionados con América Latina, la parlamentaria Gillian Merron  o del gran debate que se está llevando a cabo en Colombia sobre la posible candidatura de Alvarito a la Presidencia de la República quien quiere seguir al frente del país cuatro años más, pues parece que no hay quien lo frene. 

Su objetivo es pisarle los talones a Chávez quien ya está celebrando diez años en el poder y no hay que dejarse ganar por otro vecino del barrio.  La Constitución colombiana y la democracia son ya de poca importancia, al fin y al cabo, ejercer el poder es lo que cuenta y lo demás son cosas sin importancia, son bobadas.

Esta vez, hablaré de la crisis política en el Reino Unido que lleva más de tres semanas y parece que no va a parar hasta que los medios de comunicación y el pueblo británico lo decidan. La corrupción que corroe el sistema político de nuestro anfitrión es un escándalo para aquellos que pensaban que ésto solo ocurría en las repúblicas bananeras y no en el centro de la democracia parlamentaria.  Mientras que los muchachos de la limpieza que trabajan en los pasillos, retretes y cocinas del suntuoso Parlamento por una miseria; los honorables miembros del Parlamento se están llenando los bolsillos como si no hubiera un mañana.  Hasta el papel higiénico que usan para limpiarse su trasero se lo cargan a los gastos parlamentarios, es un insulto a la inteligencia humana. Como Alvarito, ejercer el poder es lo que cuenta y lo demás son cosas sin importancia, son bobadas y podríamos añadir: enriquecerse a cuestas del pobre contribuyente es un juego de números.

Pues sí,  todos nosotros estamos metiéndoles billetes a los bolsillos de eso miserables.  No importa si trabajamos o no, si estamos acá sin papeles o los tenemos todos en orden, si hablamos o no hablamos inglés, todos tenemos que contribuir al erario público gracias a ese famoso impuesto que aplasta a los pobres sin misericordia, el IVA, el cual por cierto volverá a subir a fines de año.  Fuera de gritar y patalear, ¿qué podemos hacer nosotros para cambiar las cosas?

Afortunadamente el próximo cuatro de junio, se llevarán a cabo elecciones para Consejos en varios municipios y a la vez elecciones para el Parlamento Europeo; oportunidad magnífica para rechazar abierta y democráticamente este sistema que solo beneficia a unos cuántos mientras que el resto tiene que trabajar para poder sobrevivir y si uno comete un error de cualquier índole, termina en la sombra.  Hay que oponerse a todo candidato que represente a los partidos políticos tradicionales: los conservadores, laboristas y liberales que ya han tenido su turno y han demostrado ser una parranda de atracadores sin escrúpulos, hay veces que se encuentran atracadores con escrúpulos y no le roban a los discapacitados.  Cada voto por uno de estos partidos es un voto a favor de la corrupción y del enriquecimiento ilícito, de la politiquería y del nepotismo.

Lo importante es votar. Todos los que tengan el derecho al voto, no muchos de nosotros lo tenemos desgraciadamente, deberían hacerlo para impedir que este abuso de poder siga impune. Votar en blanco no vale la pena, porque no es aceptable en el sistema electoral británico. No queda otro remedio que votar por los Verdes sin uno se encuentra a la izquierda del arco iris político o sino por el BNP si uno se encuentra a la derecha y por lo tanto si estos fascistas ganan alguna curul; te echarán de aquí por ser inmigrante, o de color  o porque simplemente estás ganándote el pan de cada día honradamente.  Claro que hay otros partidos y movimientos, pero carecen de un programa político bien definido y de una estructura partidista bien arraigada que al votar por ellos es como echar la papeleta a la basura.  Aún si, lo importante es votar, el futuro de muchos de nosotros depende del resultado final de estas elecciones y hay que eliminar de un solo tajo la corrupción endémica que tanto afecta este sistema político.  A las urnas.  Todos unidos a las urnas para que los extremistas de la derecha no obtengan voto alguno.

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