Las Malvinas, 25 años más tarde

Londres -. Viviendo en el sur de Inglaterra me fue imposible evitar la algarabía, la bulla, las celebraciones que se llevaron a cabo a principios de abril para conmemorar la llamada guerra de las islas Falkland o en castellano las islas Malvinas. Ya han pasado 25 años de ese triste suceso y los británicos siguen convencidos de que es su derecho natural ser dueños y señores de ese territorio en el Atlántico sur. El territorio o es argentino o es independiente ya que el sistema colonial es inaceptable en el siglo XXI.

Lo curioso es que se olvida que los ingleses siempre han tenido gran interés económico y comercial por la región. Rioplatense. Durante la época colonial española, por allá en los años 1806 y 1807 los anglosajones intentaron usurpar el dominio español y luego establecer su propia colonia, lo cual fracasó rotundamente pero el 2 de Enero de 1833, los ingleses ocuparon el Puerto de Soledad, en las Islas Malvinas, a través del Capitán John Onslow y ya conocemos la historia que sigue hasta nuestros días. Los británicos también tienen una memoria muy corta al evitar hablar de los corsarios que hacían de la suyas en el Caribe y otras regiones del planeta. Cartagena de Indias no aparece en los libros de historia ingleses, quién sabe por qué.

Para mí, las consecuencias de la guerra, de lo cual no se escribió mucho, son mucho más importantes que la guerra en si, aunque centenares de hombres perdieron su vida para salvar de la ruina a un gobierno déspota y cruel, mezquino y fratricida, es decir el gobierno militar argentino, bajo el mando de Galtieri.

Uno de los puntos más discutidos por la mayoría de los países latinoamericanos y en particular por los argentinos fue la postura del gobierno de Turbay Ayala en Colombia. Los argentinos condenaron sin recovecos la decisión del gobierno colombiano de considerar como inaceptable la invasión argentina ya que violaba el derecho internacional y el status quo existente. La razón dada por los colombianos fue poco convincente, lo que les interesaba era que Nicaragua no hiciera lo mismo en San Andrés y Providencia territorios que Nicaragua considera suyos Aunque Nicaragua aun tiene sus ojos puestos en estas islas no creo que en este momento o el futuro pueda intervenir militarmente para despojarlas del dominio colombiano.

Las ramificaciones para el régimen militar argentino fueron nefastas. En 1983 tuvieron que dar paso a un gobierno democráticamente elegido aunque los altos mandos militares evitaron en su gran mayoría ser ajusticiados como se lo merecían. La maldita herencia que dejaron fueron miles de desaparecidos, miles de huérfanos, miles de abuelas sin saber donde estaban sus queridos nietos, dejaron a un país sangrando, dividido y al borde del abismo. Claro que hay muchos que dirían lo contrario, allá ellos, todos tienen derecho a dar su propia opinión. A la larga, la guerra fue algo positivo para el pueblo argentino aunque quizás no hubieran ganado el mundial del 78 sin la ayuda de la dictadura militar. La democracia por débil que sea ha sido un resultado majestuoso para los gauchos, pero todavía queda un sabor amargo en la boca al saberse que no todos los culpables de las numerosas desapariciones y muertes siguen sin pagar condena aunque desde la anulación en 2003 de las denominadas “leyes del perdón” que beneficiaron a represores de la dictadura, varios jueces han declarado inconstitucionales los indultos decretados por el ex presidente Carlos Menem.

Como ya he dicho, la gran mayoría de los países latinoamericanos condenaron la invasión; Chile de otra parte tomó otro rumbo a raíz de sus alegatos sobre las islas Beagle y sus desacuerdos sobre su futuro de las mismas. Pinochet apoyando a Thatcher y a los británicos cementó una amistad eterna que le traería beneficios incalculables en el futuro cuando sudaba la gota gorda en su mansión inglesa. Al mismo tiempo, gracias a su política económica, a su dictadura ultra conservadora y a su anticomunismo los lazos entre Pinochet y el gobierno británicos se multiplicaron y del mismo cáliz comulgaron. Pinochet por lo tanto, pudo continuar con su nauseabunda dictadura ya que seguía con el apoyo incondicional y categórico del Reino Unido y de los Estados Unidos.

Si los chilenos tuvieron que continuar con su régimen los británicos comenzaron a sentir en carne propia lo que significaba estar bajo una dictadura uní partidista elegida democráticamente. Thatcher, con ese triunfo, desató una oleada de reformas neoliberales estilo Pinochet. Atacó a los sindicatos sin piedad, intentó destruir no solo a la clase trabajadora sino a la sociedad misma. Implantó las semillas de un futuro egoísta e inmoral, le lavó el cerebro a la generación de aquel entonces y ahora tenemos al mando de la nación a un tal Blair hijo intelectual de la Thatcher.

Blair no solo ha seguido paso a paso con la política neoliberal de la Thatcher y de Pinochet sino que ha ido mucho más lejos. Como si fuera el policía del mundo ha intervenido en Irak, Afganistán, Colombia y en cualquier sitio donde exista la posibilidad de que se implante un gobierno de izquierda o antineoliberal. Ha atacado el Estado de Bienestar como su fuese un Quijote combatiendo los molinos manchegos. Ha iniciado una cruzada contra los musulmanes como si estuviese luchando en las Cruzadas. Los derechos humanos, los derechos individuales y los derechos civiles han sido escamoteados como si fuesen un peligro para el estado. La historia es casi interminable particularmente cuando está envuelta en un embrollo de corrupción envidia de cualquier dictador suramericano de antaño.

Así pues, seguimos sufriendo gracias a esa victoria hace ya 25 años. A la larga los únicos vencedores de ese conflicto internacional han sido unos cuantos argentinos ya que gozan de un sistema político menos represivo y más representativo mientras que en Chile y en el Reino Unido los únicos que se han beneficiado son los ricos que son más ricos y los demás no se les ha tomado en cuenta para nada. Son los parias de la historia.