Las drogas: muchos interrogantes

Las drogas: muchos interrogantes

Londres -. Por Carlos A. Londoño -. La prensa mundial vuelve a resaltar y analizar el último informe de las Naciones Unidas publicado por la Oficina contra la Droga y el Delito sobre el mercado internacional de las llamadas drogas ilícitas y sus derivados. Se nos informa sobre el progreso que se ha hecho en el último año, en cuanto a la erradicación de las mismas, se dan detalles de los niveles de producción y consumo, de los nuevos y viejos mercados y de un sinnúmero de estadísticas que poco se entienden y poco explican.Se nos comunica por ejemplo que en Afganistán se sigue produciendo más y más opio y heroína, un 90% de la producción mundial mientras que Colombia sigue a la cabeza de la producción de coca y es la tercera productora de heroína en el mundo, estadísticas que por si solas no significan absolutamente nada. Es como decir que la China es el primer productor de excremento humano en el universo y pues, qué pasa con eso. Las estadísticas son un juego y con ellas se puede hacer lo que a uno se le dé la gana. Los puntos fundamentales no se analizan, es decir no se hacen las preguntas que corresponden: ¿por qué será que Afganistán y Colombia cultivan, producen, exportan tales productos? ¿Por qué será que los países más ricos son los principales importadores y consumidores de tales substancias? Y ¿por qué será que donde los Estados Unidos están más comprometidos militarmente en estos momentos es donde más se producen estas drogas? Y ¿por qué será que la oposición a la legalización total y absoluta aumenta cada día más? Estos son los interrogantes que nadie quiere resolver inmediatamente. Los intereses creados son tales y tantos que es mejor no discutir el asunto abiertamente.

Es un hecho de la economía de mercado que si no hay demanda la oferta del producto desaparece de la noche a la mañana, es como cualquier negocio, basta platicar con gente que ha tratado de sacar un negocio adelante, pero si el cliente no aparece por ninguna parte y pues claro, quiebra. El meollo de la cuestión esta aquí. Los Estados Unidos y Europa tienen los medios y la capacidad para comprar y consumir lo que estos países producen y lo más importante es que el producto les gusta, les apetece y está al alcance de sus entradas a pesar de la falta de campañas publicitarias públicas. Los anuncios, la publicidad pagada están prohibidos, las ofertas de verano y las rebajas de invierno no existen, pero el negocio sigue adelante y prosperando.

Por consiguiente los agricultores, campesinos, comerciantes en Kabul o en Santuario o en Mitú se deciden a cultivar la materia prima que es mucho más rentable que sacar yuca para el mercado dominguero, ni bobos que fueran. Siempre se ha dicho que con la caída de los precios de los productos agrícolas en el mercado mundial no queda otra salida y sembrar lo que dé para sobrevivir es una de las soluciones. La otra, sería dejar el campo y emigrar a la ciudad, donde no hay nada que hacer sino vivir en los cerros destartalados o en los tugurios malsanos que rodean las grandes urbes. Vivir sin agua, sin luz, vivir en la miseria sin esperanza.

La única solución viable para reducir la violencia y los conflictos que surgen a raíz de la lucha por el control del mercado de narcóticos y sus millonarias ganancias es la de legalizarlos inmediatamente, de esta manera se puede controlar todo el proceso productivo incluso el mercadeo, la calidad y la distribución. Paralelamente, se tiene que llevar a cabo una campaña educativa que dé a conocer los daños que estas substancias puedan producir. La solución es tan simple que hasta los ciegos la pueden ver, pero los peces gordos en las instituciones financieras en los Estados Unidos y Europa se oponen rotundamente ya que notarían una baja considerable en sus ganancias. Y como bien sabemos, estas instituciones multinacionales y multimillonarias son las que pagan los gastos de las varias campañas políticas y pues claro, ponen condiciones.

Los Estados Unidos están tan metidos en el negocio que hasta mandan ejércitos enteros para proteger sus entradas. Los mandan armados hasta los dientes a Afganistán y Colombia, pero ni en Colombia ni en Afganistán se han erradicado estos cultivos, lo que se ha hecho es protegerlos y por lo tanto la producción sigue en aumento. Cuando los gringos controlen absolutamente todo el proceso estarán satisfechos, lo que les molesta es que una banda de subdesarrollados maneje todo ese platal.

De paso las cárceles no estarían llenas de gente inocente, que lo único que ha hecho es vender y distribuir el producto muchas veces adulterado por otros o consumirlo a escondidas. Las tiendas de la esquina por lo tanto lo podrían despachar sin problema alguno y el gobierno tendría otra fuente de ingresos lícitos. El consumo aumentaría dirían algunos, pero la verdad es que si en este momento no metes droga cuando se legalice no lo harás. La verdadera droga que corrompe y destruye hogares y familias es una droga que se vende en cualquier esquina y es el alcohol.

Yo iría más allá aun y legalizaría no solo las drogas blandas y duras pero todas esas drogas que utilizan los deportistas para doparse. Este problema está de moda ya que el deporte del ciclismo en particular ha sido afectado de gran manera. No creo que a punta de agüita santa suban y bajen por las montañas europeas y americanas sin sentir cansancio físico alguno. 20 días montados en el caballito de acero no se los aguanta nadie, ni superman. Lo importante es que todo esté bajo control medico y que exista una campaña publicitaria que informe sobre los posibles riesgos que se corren al ingerir tales substancias. A pesar de todo, los buenos seguirán siendo buenos y los malos seguirán siendo igual de malos aunque se metan litros de anfetaminas. Es hora que hablemos sin pelos en la lengua sobre estos temas de interés general, no podemos hacernos los de la vista gorda porque nada se solucionará con esta actitud.