Crónica de un clásico del fútbol colombiano

Crónica de un clásico del fútbol colombiano

Pereira – Risaralda-. Aprovechando mi visita familiar, decidí ver un partido de la Liga Profesional de Fútbol  y justo por cercanía me correspondió el clásico cafetero entre el Deportivo Pereira y el Once Caldas de Manizales.  Hacía más de 22 años no veía un partido en Colombia.

Pero por cosas del destino, el estadio Hernán Ramírez Villegas, donde juega el Deportivo Pereira sus partidos de local está en remodelación y por lo tanto el compromiso se jugó en el Estadio Alfonso López Pumarejo de Santa Ana, en la vecina localidad de Cartago, al norte del Valle del Cauca.

Como era de esperarse, es un pequeño campo que no reúne las condiciones para partidos de alta competición pero aun así, sirvió para el cometido. Allí pude saludar a hombres de la radio con quienes en mis comienzos en los medios tuve alguna relación como Francisco “Pacho” Benítez de Caracol radio.  Muy cerca pude intercambiar palabras con el Dr. Javier Giraldo Neira, sin lugar a dudas uno de los comentaristas más respetados del país y a quien conocí personalmente por allá en el Estadio de Wembley en Londres cuando el Parma italiano, con el colombiano Faustino Asprilla, se alzó con La Recopa de Europa ante el Amberes de Bélgica.

Allí, en plena tribuna de sombra, los hombres de radio y televisión tuvieron que hacer su trabajo al lado de los hinchas ante la falta de cabinas para todos.

Pereira – Once Caldas , clásico regional

Ya en el plano deportivo, dos equipos que andan con una irregular campaña, Pereira y Once Caldas, se enfrentaron en un deslucido clásico que termino 0-0 dejando claro el por qué están en la parte baja de la tabla y con amenazas de descenso.

Pero lo más triste de todo, fuera del juego tan mediocre de ambos conjuntos, es conocer de cerca la realidad del porque la gente no puede ir a los estadios a presenciar partidos y apoyar a sus equipos. Un ambiente desenfrenado de violencia se siente entre los seguidores, especialmente en las famosas “barras bravas” que están integradas por violentos, la mayoría jóvenes pandilleros que buscan a cualquier contrario que vean con la camiseta del equipo rival para “darle una paliza” y hasta para acabar con su vida.

Eso lo pude palpar en el autobús que tomé en Cerritos con destino al “improvisado estadio” que ni agua tenía en los baños pero para los que había que pagar 500 pesos para usarlos.  Justo me tocó al lado un grupo de pandilleros cuyas edades oscilaban entre los 12 y los 16 años como mucho. Llevaban  camisetas del Pereira puestas y en su diálogo solo se escuchaban palabras de guerra e iban en busca de un integrante de otra pandilla que le habían quitado un trapo a uno de los suyos y los buscaban para ajusticiarlos. El lenguaje de la película “La vendedora de rosas” comprobé que era una realidad y no pura ficción.

El micro bus justo alcanzó al que llevaba a otros hinchas del mismo equipo y en un intento por reunirse y seguir juntos, un retén policial hizo detener al conductor que nos llevaba y por lo tanto ordenaron que se bajaran los hinchas del Pereira para una requisa. Uno de esos “niños” se sacó de su sudadera rojiblanca un puñal que muy astutamente se le ocurrió meterlo debajo del cojín del asiento que me seguía y que lo dejo libre mientras se bajaba para la requisa.

Yo no sabía qué hacer ante semejante situación. Se subieron un par de agentes de la policía a requisar el autobús.  Quienes nos quedamos dentro, porque no nos obligaron a bajar ya que no llevábamos símbolos deportivos del equipo, fuimos testigos de la requisa. Yo no sabía qué hacer si alertar a la policía del puñal escondido o quedarme callado pero parece que acerté con mi decisión porque los otros pasajeros que sabían del asunto más que yo, sabían de sobra que no se podía ni decir, ni hacer nada.

Los agentes no encontraron el puñal y ordenador que subieran de nuevo los “hinchas del Pereira”. Menos mal que el viaje estaba a punto de finalizar y dejamos que se bajaran primero los pandilleros para más tranquilidad.

Luego tomé un taxi para llegar al “estadio” y allí pude comprobar el por qué la gente no puede ir a disfrutar del fútbol así sea bueno, malo, regular o mediocre como ese clásico.

Obviamente no podían ir los hinchas del Once Caldas con sus camisetas puestas. En la tribuna de sombra, algunos se atrevieron a animar a su equipo cuando salió al calentamiento y de inmediato les empezaron a lanzar gritos de “fuera, fuera” hasta el punto de que los integrantes de las barras bravas que estaban en la tribuna de enfrente, la de sol, se vinieron en tromba con deseos de tumbar las mallas protectoras y “cazar” con puñales o con lo que fuera a los hinchas rivales.

Los grupos de policía que estaban allí tuvieron que intervenir inmediatamente para evitar una batalla entre aficionados. Inmediatamente entendí porque había más policías en los alrededores y dentro del estadio que aficionados en las tribunas.

Hablar del partido en sí creo que no lo ameritaba porque anda tan mal el nivel del fútbol nacional, que un partido de cuarta división en Inglaterra resulta más emocionante y lleva más público a los estadios. Esto es solo una mínima parte del problema del balompié colombiano. Pero para más datos, los jugadores no reciben a tiempo sus salarios y hasta tienen que amenazar con “no jugar” para que les consigan algo de dinero y así alimentar a sus familias.

5 thoughts on “Crónica de un clásico del fútbol colombiano

  1. Hola Leo…Todo lo que comentas en el escrito es absoloutamente real…Asi es y asi se vive el futbol en nuestro pais y eso que no te han tocado enfrentamientos verdaderamente serios entre hinchas de Millos y Santa Fe,,o Nacional y Medellin.

    Y te soy sincero,no creo que a un futuro ésto vaya a cambiar…Gracias por las fotos y ojala puedas venir al Mundial sub-20 para mostrar otra cara.

  2. Este relato parece una película Leo, pero que tristeza que esa sea la realidad. La misma que vemos en todas las novelas y películas que exportan esta imagen de Colombia al exterior. Ojalá podamos sentarnos a tomar un cafe y me cuentes tus historias cuando regreses. Saludos

  3. Leito,me alegra que estés en Colombia,pero con lo que comentas sobre el fútbol colombiano,eso es una muestra más de la descomposición social que existe en nuestra patria,qué pena tener que mostrar todo eso al mundo.
    Me da vergüenza,pero no por nuestra tierra sino por unos cuantos desadaptados e incultos personajes que le hacen mucho daño a nuestro país.
    Te recomiendo que mejor no vayas más al fútbol,sino que disfrutes con tu familia de otras cosas más tranquilas y hermosas que hay en nuestras ciudades.
    Feliz estadía en Colombia amigo mío te lo mereces tú y tu familia.
    Un abrazo.

  4. QUE TRISTEZA ME DA LEER ESTE TIPO DE COMENTARIOS ACERCA DE LAS ACTIVIDADES DEPORTIVAS EN MI PAIS, PERO ES LA VERDAD Y ESO NO SE PUEDE NEGAR, EL FUTBOL DEJO DE SER UN DEPORTE PARA CONVERTIRSE EN UN ESPACIO DE VIOLENCIA… OTRO MAS..

  5. hola don leo pareja. viejo amigo. bienvenido a colombia. vi la nota del futbol y es muy real. la falta de educacion y la falta de criterio de la policia y justicia tienen ese espectaculo deportivo mal. yo miro mas por la tele. adicionalmente hay mafias y grupos de vendedores de droga y alcohol que han mainipulado esta infancia y juventus colombiana. bueno llamame si estas en la colombia todabia, si vienes a cali nos vemos. un abrazo y adelante. gustavo zuluaga.

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