Colombia para la venta

Colombia para la venta

Londres -. Cada día que transcurre se lee en la prensa nacional e internacional que otro sector de la economía colombiana pasa a manos extranjeras y a futuros inciertos. Las siguientes ventas son un simple ejemplo de lo que está pasando durante este ciclo de rebajas y gangas. El grupo Planeta, español, adquirió el 55 por ciento de las acciones de la Casa Editorial El Tiempo (CEET) y el 40 por ciento del canal de televisión City TV.

El periódico El Tiempo, que estaba en las manos de la familia Santos, miembros de la oligarquía criolla, desde 1916, es un influyente medio de comunicación del país y parte indiscutible del patrimonio nacional. El Tiempo sigue el mismo rumbo de otras empresas colombianas que están para la venta. En Colombia se vende hasta la madre. No hace mucho que Sab Miller (Sudáfrica): compró el 97% de la participación accionaría en la cervecería Bavaria S.A. que Glencore International (Suiza): compró la mina de carbón La Jagua y adquirió el 51% de la refinería de Cartagena y aún más ECOPETROL ya pertenece a accionistas privados. Lo peor del caso es que estas empresas pueden desaparecer de la noche a la mañana y las decisiones fundamentales ya no se tomarán en Colombia sino en alguna oficina en Estados Unidos, Europa o Sur África. Si los trabajadores sufren les importa un bledo, lo único que les interesa es el valor de su paquete de acciones.

El proceso de enajenación de los activos Estatales sigue viento en popa. Vender es más fácil que fomentar el ahorro interno. La próxima vez que lleguemos a Bogotá ni siquiera se hablará castellano a la colombiana. Según el escritor peruano Fernando Silva S. en su Historia del Perú anota lo siguiente: “Los empréstitos, concesiones, contratos con los capitalistas extranjeros son siempre la salida más cómoda para los gobiernos con más prisa en salvar los apuros financieros y evadir sus responsabilidades, que por tomar medidas sociales y económicas que aseguren la independencia nacional.”

El caso de ECOPETROL es probablemente el más palpable aunque se diga lo contrario; que la empresa se ha vendido al pequeño inversionista. A la larga, pasará como lo que sucedió en Argentina; el gobierno de Carlos Saúl Menem vendió todo lo que pudo y cuando se acabó la ilusión de bonanza, Argentina sufrió una crisis económica y política imposible de cuantificar. Colombia si no para y medita terminará en las mismas. Con la venta del patrimonio patrio Colombia está perdiendo su propia identidad.

Quizás el golpe más duro que ha tenido que soportar el pueblo colombiano, fuera de la violencia que vivimos cotidianamente, ha sido la venta de El Tiempo no porque genere millonadas o porque emplee millones de colombianos sino porque durante sus años de existencia ha sido el pulso de la nación para aquellos que comulgan con sus ideas y su manera de pensar, para la derecha colombiana. ¿Qué pasará con El Tiempo? ¿Será la voz del neocolonialismo español o de la Monarquía existente? Surgen demasiados interrogantes, quizás todos nefastos para el país. ¿Qué intereses tiene Planeta? ¿A quién representa? ¿Garantizará el derecho a saber que tiene todo colombiano? Claro que esta última pregunta nunca ha sido de importancia en nuestros medios, los cuales llevan a cabo una política de autocensura o que por cuestiones de “seguridad” son censurados sin misericordia y los periodistas que no concuerdan con el sistema o terminan en el exilio o en una fosa común en algún rincón desconocido del país que los vio nacer.

No hay duda alguna que El Tiempo tiene varias opciones fuera de la desaparecer del horizonte colombiano. Se convierte en un periódico crítico, imparcial donde se enfoca todo análisis político, económico y social de una manera seria y honesta, desde un punto de vista independiente, sin volverse el portavoz del gobierno de turno. Otra opción que es poco halagadora es si sigue el rumbo de la prensa indiferente que se niega a informar y a analizar los sucesos más importantes del país, es decir, tendría pautas de comportamiento que se parecen más al mundo de la farándula que a la realidad existente.

Finalmente, un diario que sigue una línea política clara y coherente, un verdadero periódico de la izquierda, ya que los de la derecha tienen más representantes que el Congreso de la República. Esto no quiere decir que el semanario Voz desaparezca, ya que tiene el mismo derecho de existir como cualquier otro ya que la Constitución garantiza la libertad de prensa, que hay que defender cueste lo que cueste.

Todo es esto es soñar como Alicia en el País de las Maravillas, ya que todo Presidente, aspirante a la Presidencia o cualquier individuo que quiera seguir una carrera política tendrá que ir a marchas forzadas a Madrid para que los Planetarios, los extraterrestres den su visto bueno y bendigan a su protegido. Sería muy similar al caso inglés. El dueño de los periódicos más influyentes y leídos por los británicos,

The Sun y The Times, son propiedad de un australiano, un tal Rupert Murdoch que como un Monarca de antaño recibe a sus súbditos pidiendo favores. Se dice que los Laboristas están en el poder gracias al papel que sus periódicos desempeñaron durante las elecciones, sin él no hay salvación. Tal vez, la familia Santos, tendrá que acudir de rodillas para que uno de los suyos sea el próximo Presidente de Colombia. Ya Colombia tuvo uno y fue más que suficiente: Eduardo Santos 1936-1940 quien traicionó la Revolución en Marcha de otro oligarca Alfonso López P. En realidad nada cambiará, el voto lo tiene el pueblo colombiano y es el pueblo quien tiene que decidir.

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