Opinión: Derechos Humanos y censura

Londres – No habíamos acabado de enterrar el año  2008, el año en el cual se conmemoraba el 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, cuando el gobierno británico, del teóricamente Laborista señor Brown, decidió unilateralmente, violar una vez más otro de los artículos de la Declaración. 

Bueno, en realidad violó en un principio el artículo 2 el cual claramente expresa lo siguiente: ”Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamadas en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición  económica, nacimiento o cualquier otra condición”. Aún más y aún peor, violó de un solo manotazo el artículo 19 de dicha Declaración que categóricamente dice: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión: este derecho incluye el de no ser molestado  a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

Para esclarecer los puntos hechos me refiero al famoso caso del parlamentario holandés Geert Wilders, a quien se le negó entrada al Reino Unido y expulsado de Londres cuando intentaba pasar por el control de pasaportes. Cuántos compatriotas nuestros han tenido la misma suerte, que al llegar aquí se les detiene, registra, encarcela y deporta inmediatamente por pedir asilo político o por simplemente ser colombianos.   El pecado del señor Wilders fue o es, el de criticar abiertamente y sin pelos en la lengua el Islam. 

El Islam o cualquiera otra religión es simplemente un concepto intelectual que puede ser atacado o defendido con posturas racionales y sin ofender al creyente.  Todo el mundo tiene el derecho de opinar y nosotros tenemos que aceptar otros puntos de vista que no concuerden con los nuestros. Quiero aclarar que bajo ningún punto de vista coincido con la ideología de este personaje, aunque si le apoyo en cuanto al derecho que tiene de expresar sus ideas y opiniones.  En Holanda el señor Wilders se posiciona en la extrema derecha del arco iris político, lo que no augura nada bueno para los inmigrantes del mundo o para los menos favorecidos de este planeta.

Cuántos de nosotros tuvimos que dejar nuestra patria y nuestros seres queridos por el solo hecho de criticar un sistema político adverso, un sistema que no aceptaba la crítica o el  cambio.  Ilusos llegamos a otras fronteras y nos encontramos con las mismas barreras y con la misma censura que tanto aborrecemos. Lo que  más rabia nos da, lo que nos saca la piedra es que estos países llamados desarrollados, que se consideran superiores a los nuestros, ultrajan sin piedad todo derecho humano pero al mismo tiempo tildan a los países en vía de desarrollo de ser una parranda de delincuentes sin escrúpulos, violando los 30 artículos de la Declaración.

Basta decir que estos países europeos son iguales o aún peores que los nuestros, no podemos olvidarnos de Guantánamo.  La verdad es que los países occidentales utilizan la censura y el control  con una sutileza y con una astucia que da miedo; desde los boletines de noticias en los canales oficiales hasta las publicaciones municipales. Lo peor del caso es que se atreven a hacer esto sin que nadie chiste palabra alguna en contra de estas violaciones que limitan la libertad no solo individual sino colectiva de la nación.

Tenemos que defender nuestros derechos humanos cueste lo que cueste o sino para qué vivir.  La voz del pueblo tiene que ser escuchada. Ni un solo paso atrás.  Algún día venceremos.

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