Crisis… ¿Qué crisis?

Londres -. El malestar político y diplomático que se desató a raíz de la ejecución a sangre fría de 24 miembros, simpatizantes de las FARC o de gente que tranquilamente se paseaba por esos entornos ecuatorianos todavía no se ha resuelto del todo, a pesar de la intervención de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de otros organismos regionales. Cada quien le echa la culpa al otro y viceversa, sin que nadie se haya detenido a hacer un análisis profundo de lo que verdaderamente sucedió o quién o quiénes estaban detrás de tal masacre, una más en la sangrienta historia colombiana, o por qué después de una semana de gritos triunfantes y de alaridos de dolor los presidentes Correa, Chávez y Uribe se estrecharon las manos, se abrazaron y se perdonaron mutuamente..Hay que tomar en cuenta tres factores importantes para así poder llegar a una conclusión, que quizás sea errada pero que a primera vista no se puede negar o desmentir.

En primer término tenemos la postura poco clara que asumió Bush y la intervención de los Estados Unidos en este terrible asunto. Mientras que su gran aliado en Colombia, el Reino Unido no chistó palabra alguna al respecto. ¿Por que será?.

Desde que fueron secuestrados los 3 norteamericanos hace ya un buen rato, la prioridad del gobierno gringo ha sido rescatarlos, cueste lo que cueste, dejando en segundo plano su lucha contra el narcotráfico y sus derivados, a partir de entonces se inició un enfrentamiento cuerpo a cuerpo con las FARC, no directa o inequívocamente, sino utilizando al ejército colombiano y a la policía nacional como carne de cañón, bajo el mando del Pentágono.

En esta ocasión, se comenta en círculos bien informados, que sí hubo participación americana en el bombardeo en tierra ecuatoriana. La inteligencia se llevó a cabo desde las bases americanas en Manta, Ecuador, Tres Esquinas y Larandia en Colombia, además los pilotos de los aviones con gran certeza eran de los Estados Unidos ya que la alta tecnología que se utilizó en el ataque solo es manejada por la Fuerza Aérea Norteamericana. Se comenta también, que los aviones salieron de la base de Tres Esquinas. Por lo tanto, los aviones no violaron el espacio aéreo ecuatoriano, ya que no fue necesario hacerlo gracias a los medios tecnológicos que fueron puestos en marcha.

En cambio, la policía nacional colombiana si tuvo que violar el territorio ecuatoriano para recoger los cadáveres, computadoras y prendas personales para así poder identificar a los muertos. Es decir: los Estados Unidos organizaron absolutamente todo. Lo curioso es que no se sabe si el Presidente Uribe o su Ministro de Defensa Juan Manuel Santos C. estaban al tanto de los preparativos o si se les informó cuando el hecho ya había sido consumado. En cuanto a las historias del contenido de las computadoras, es puro cuento ya que los gringos hubieran tenido toda esa información a mano.

El segundo punto que vale la pena tomar en cuenta es la desconfianza que existe entre la policía nacional colombiana y el ejército colombiano lo cual no ayuda a aclarar los sucesos. Cada uno tira por su lado. La historia es que en mayo del 2006 diez miembros de la policía nacional antinarcóticos fueron baleados en Jamundí, Valle, por orden de un capitán del ejército lo cual ni se perdona ni se olvida.

Lo que hace es que crea conflictos imposibles de resolver rápida y coherentemente. La información del asalto en tierras ecuatorianas fue entregada a la prensa por el General Naranjo de la policía nacional y no por un general del ejército colombiano como hubiera sido el caso en tiempos normales. De tal manera existen varias versiones de los hechos sin poderse llegar a la verdad.

El último punto que tenemos que dar a conocer es el hecho que los tres países están atados a los designios malévolos de los Estados Unidos, por lo cual, solo son títeres en manos del Tío Sam, que juega con ellos que da gusto. Todavía creen, los mandatarios en Washington, que la mejor política es dividir y gobernar, mientras que los respectivos presidentes suramericanos patalean, se insultan y se vuelven a juntar. Es una obra de teatro que da lástima ver.

Los americanos tienen el cuchillo por el mango. Gran parte del petróleo venezolano es comprado por los Estados Unidos y lo mismo sucede con la producción ecuatoriana. Aún más, la defensa ecuatoriana, como la colombiana depende de la inteligencia establecida en su territorio por los muchachos de Bush. La única libertad que les queda a Uribe, Chávez y Correa es pelearse entre sí por un acontecimiento en el cual no tomaron parte.

Mientras tanto, los secuestrados siguen secuestrados, la sangre sigue corriendo por los campos y la paz tan anhelada por todos es una quimera.

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