Colombia en la encrucijada migratoria

Londres -. Hace ya unos cuantos días que el colombiano presidente Álvaro Uribe borboteó sin pensarlo dos veces que todos los compatriotas que quisieran regresar al pueblito viejo de sus cuitas podrían hacerlo sin tener que hacer confabulaciones fiscales o pagar impuestos por los bienes adquiridos en el exterior. Un aliciente que no convenció a nadie por demasiadas razones, no solo personales sino políticas y económicas. No creo que esta declaración haya resultado en una fuga en masa de la comunidad colombiana establecida en Elephant & Castle hacia las costas colombianas. Quizás esté equivocado.

El tema es bastante interesante y se relaciona directamente con las elecciones del 28 de octubre en Colombia y que han creado inusitado interés entre los politólogos y periodistas interesados en asuntos electorales y en la participación ciudadana en los llamados “procesos democráticos”, que de proceso tienen mucho pero de democracia tienen muy poco. La pregunta que ha hecho Conexión Colombia, una página web más, para los que residimos fuera de la patria, es la siguiente: “¿Cree que los colombianos en el exterior deberían votar en la elecciones para alcaldes y gobernadores en Colombia?” Yo me atrevería a incluir concejales ya que son parte esencial de todo el proceso representativo. Por supuesto, el suscrito votó, que Sí, pues claro, sin vacilar un momento. Espero que el lector, si es que existe, haga lo mismo por varias razones que expondré seguidamente.

Curiosamente hace un par de días recibí un mensaje del Consulado con otra pregunta que tiene una estrecha concordancia con el presente tema. El proyecto ColombiaNosUne, el cual intenta fortalecer los lazos entre el Estado colombiano y la Comunidad en el Reino Unido y se nos pregunta sobre “las necesidades, prioridades y preferencias en formación de negocios de la comunidad colombiana residente en el Reino Unido para luego crear el Programa de Impulso de Negocios.” Es decir, Colombia necesita, pide que continuemos aportando divisas a la economía nacional. Las remesas que hicimos nosotros los emigrantes, el año pasado, llegaron a unos 4 mil millones de dólares, el petróleo es el único producto de exportación que genera más divisas para el país, claro que no incluimos la blanca nieve y sus derivados en estas estadísticas. Se nos ofrece el cielo en la tierra pero de derechos políticos no se dice ni pío. Si se quiere que el emigrante mande más platica a la casa es fundamental que el Banco de la República con sucursales en todos los consulados colombianos en el exterior ofrezca un servicio gratuito y eficiente para la transferencia de dinero y así animar a todos a enviar un poco más, sin tener que pagar comisiones altísimas a Western y demás socios o a cualquier cacique de pueblo que explota al pobre y al necesitado.

Nadie sabe por cierto cuántos colombianos viven o sobreviven en el Reino de su Majestad pero se calculan que hay unos 160.000 de los cuales solo hay unos 20 y pico mil registrados en los anales del Consulado lo que puede interpretarse de muchas maneras, pues cada quien hace lo que se le da la gana. Si somos 160 mil, no solamente exigimos el derecho al voto sino que exigimos el derecho a ser representados por un Consejo y un Alcalde como cualquier otro municipio colombiano. Porque en este momento no tenemos ninguna representación política, ni aquí en el Reino Unido o allá en Colombia. ¡No hay derecho! Para votar aquí hay que ser súbdito aunque cada día tienes que pagar todo tipo de impuestos directos e indirectos para mantener en el trono a un parásito social. En España, por ejemplo, si eres residente tienes el derecho de elegir a los concejales y al alcalde del pueblo donde vives, lo cual es más justo. Según el sitio web Votebien.com hay 24 millones de colombianos habilitados para votar pero a duras penas vota el 50% y para remediar esta situación la democracia colombiana tiene que ser más representativa e incluir a todos los colombianos dentro y fuera del país. El vivir fuera no significa que hemos perdido el interés por lo que pasa en ese terruño que un día nos vio nacer.

Si no tenemos nuestro propio alcalde y nuestros propios concejales deberíamos tener el derecho de votar por alguien en nuestro lugar de origen o residencia ya que tenemos vínculos no solo familiares pero en ciertos casos de negocios o tenemos algún lotecito a la salida del pueblo. Por lo tanto, las decisiones a las cuales se llegan en el cabildo municipal son de sumo interés para nosotros. No es que perdamos de un solo tiro todos los ahorritos que hemos hecho con gran sacrificio.

Probablemente estemos desilusionados por la falta de partidos políticos que representen a los emigrantes en el exterior y por la carencia de partidos de izquierda bien definidos que sean voceros de nuestros problemas y achaques. La causa de esta desilusión tal vez se deba al auge de candidatos sin partido político y de candidatos multipartidistas que solo se representan asimismos y a sus partidarios para enriquecerse a costillas del pueblo. El personalismo político ha corrompido aún más a todo el sistema político colombiano por lo cual, ahora, a nadie se le puede pedir que rinda cuentas de sus actividades y es casi imposible gobernar para beneficiar a la comunidad y la comunidad, somos todos nosotros.

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